jueves, 26 de diciembre de 2013

Capítulo 1: El diario de Sara (LARIS)

Capítulo 1:

Conociendo a Sara

Día 10 de Diciembre 2013:

Hoy día 10 de diciembre era el primer día de instituto de Sara. Ella estaba muy nerviosa y muy triste ya que se había separado de los compañeros que había tenido desde pequeña. Sara tenia 11 años para 12 que los cumplía el 14 de Marzo. Era una chica tímida e insegura y todo lo que se proponía lo conseguía poniendo todo su empeño. 

Eran las 8 de la mañana, hora de entrar en  clase. No conocía el instituto por lo que fue a  preguntar a unas chicas que subían las escaleras para ir a clase. Preguntó si podían decirle dónde estaba la clase 2.4. Ellas que se creían más que Sara se empezaron a reír y le dijeron que encontrara  la clase  por ella misma. Se quedó callada y se dio la vuelta.

Sara vio a un chico de con el pelo castaño claro, con ojos de color marrón-verdoso y unos centímetros más alto que ella.
Sara al verle sintió la necesidad de pasar una vida a su lado pero fue realista y a ella misma se dijo: Sara si no sabrá ni que existes. En ese momento recordó que necesitaba encontrar su aula, así que se acercó a él y muy nerviosa le preguntó por su clase. El chico sonrió y con amabilidad le dijo que si quería podía acompañarla a su nueva clase. Fueron subiendo las escaleras los dos callados, era un silencio muy incómodo. De repente el chico le peguntó que cómo se llamaba.


 Ella respondió que se llamaba Sara y le preguntó por su nombre. El chico  respondió que se llamaba Gabriel. En ese momento  llegaron a la clase y antes de que Sara entrase Gabriel le dijo que la sonrisa que tenía desde que la vio  hasta llegar a la clase era preciosa y que no la había visto nunca. Sara se sonrojó y le dijo que muchas gracias por haber sido tan amable con ella.
Sara llamó a la puerta y el profesor le dijo que entrase y que cerrase la puerta. Sara cerró la puerta y el profesor que se llamaba Juan le preguntó la causa que había por haber llegado tan tarde a clase. Sara le dijo que no encontraba la clase y que un chico muy amable llamado Gabriel la había acompañado hasta  allí. Juan le dijo que para la próxima vez tuviese cuidado y que tomara asiento. El profesor mandó levantarse a cada uno de sus alumnos para conocerles, ya que era el primer año para todos los chicos y chicas  de esa clase. 

Una de las chicas  que estaba en la clase de Sara fue la que no la ayudó a encontrar el aula y casualmente era la novia de Gabriel, aunque Sara aún no sabía nada acerca de ella. Se llamaba Carla y era rubia, ojos de color azul, delgada y bastante creída.




CONTINUARÁ...

jueves, 12 de diciembre de 2013

Felices fiestas :)



¡FELIZ NAVIDAD!

Os desean Cristian, Laris y Asier.







¡FELIZ NAVIDAD!

Os desean Raúl, Estefanía y Lorena :)







Capítulo 2: La casa encantada (CRISTIAN)


Capítulo 2:

La búsqueda

Rubén se dispuso a subir las escaleras que encontró en el salón principal las cuales crujían mucho al pisar. Tanto es así que parecía que se iban a romper. 
Rubén se repetía así mismo; lo conseguiré, les encontraré y saldremos de aquí sanos y salvos.
De repente escuchó un sonido, como un quejido: -¡aiiii! El cual no sonaba excesivamente fantasmal pero preocupó a mi amigo. Aunque en un principio no le recordaba a la voz de ninguno de nosotros.

Rubén subió corriendo escaleras arriba y a su paso estas empezaron a desmoronarse.
Una vez arriba un ruido le sorprendió. Dio un brinco y vio que aquello que había escuchado era mi teléfono. Era mi padre. Lo cogió y justo en ese momento se quedó sin cobertura, así que únicamente le dio tiempo a escuchar que había llegado bien a casa.
Decidió guardarse el teléfono en el bolsillo para devolvérmelo cuando me encontrase. Además encontrar ahí el teléfono era una pista. Significaba que Cristian había pasado por allí.
Rubén pensó que si seguía  en esta dirección me encontraría y ya seríamos dos para poder encontrar a Alejandro. 

En ese momento una piedra dio en el cristal de una ventana lo que hizo que sospechara que algo raro sucedía. Fue a mirar  y alguien con una bolsa le tapó la cabeza. Rubén forcejeó con el misterioso hombre, le dio en la espinilla y cayó sin rumbo escaleras abajo. Abrió los ojos y pudo ver que desapreció en la penumbra de la casa. Rubén al asustarse decidió subir al desván. La única manera que encontró para poder llegar hasta allí fueron unas escaleras muy oscuras. Al principio estaba asustado pero le echó valor y siguió adelante. Probó a ver si el móvil tenía batería para dar un poco de luz al lugar pero al móvil le quedaba un 30% de batería que necesitaríamos para poder salir de allí todos juntos cuando consiguiésemos reunirnos.

                                  
Rubén llegó a duras penas al desván y allí se quedó callado toda la noche. Intentó dormir pero los gemidos que hacia un ser extraño le hizo pensar que era el hombre sin rostro contra el que luchó anteriormente.
Rubén no sabía que hacer estaba totalmente asustado e indispuesto para seguir. En ese instante mi  móvil recibió un whatsapp de mi padre y decía lo siguiente: “¿qué tal os lo estáis pasando? espero que bien.”
Rubén no quería preocupar a mi padre así que decidió contestar como si nada hubiese sucedido: “Sí papá estamos genial. Tardaremos en volver. Cuídate.” 


En ese momento Rubén decidió ir a todas las habitaciones de la casa a ver dónde estábamos. Él no se atrevía a bajar al sótano, estaba realmente asustado. Abrió la primera puerta a la derecha que encontró, estaba medio abierta y daba pánico observar la intensa luz que salía del interior. Rubén entró en  la habitación y al adentrarse, escuchó como unos pasos. Mi amigo se asustó y se metió debajo de la cama que había en el fondo de la habitación. Una sombra misteriosa se acercaba a la habitación y Rubén no sabía que pasaba. La sombra cada vez estaba más cerca de Rubén que temblaba de miedo. De repente, asustado cerró los ojos y sin ninguna razón, la sombra desapareció como por arte de magia. Estaba tan cansado que se quedó dormido. 

CONTINUARÁ...


domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 2: Perdidos en Valladolid (RAÚL)

Capítulo 2:

PERDIDOS SIN RESPUESTA

Días antes de acabar las vacaciones decidimos ir a un mercado que ponían los miércoles. Según íbamos hacía allí, se produjo un accidente y nos mandaron evacuar el autobús y desde allí nos fuimos andando. Como no sabíamos llegar fuimos preguntando a la gente.
Como el mercado cerraba en tres horas, procuramos darnos  prisa. Llegamos a tiempo para visitarlo durante una hora y comprar algunas cosas que necesitábamos.
Una vez que salimos de allí decidimos quedarnos a comer por ahí. Comenzamos a andar después de comer y como la ciudad era muy grande no sabíamos dónde estábamos. Preguntamos a gente que pasaba por la calle pero nadie quería ayudarnos.
Pasó más de media tarde y no sabíamos regresar así que decidimos darnos la vuelta en dirección a dónde tuvimos el accidente.
Tras muchas horas caminando conseguimos llegar hasta el lugar pero el mayor problema era que no había nadie allí y no sabíamos cómo regresar al hotel.
De repente vimos a un señor y le preguntamos si podía indicarnos la dirección. Muy educadamente nos dijo como llegar hasta allí pero nos confundimos de calle. No sabíamos que hacer.
Pasaron las horas y seguíamos sin saber dónde se ubicaba  nuestro hotel y empezábamos a estar cansados, agotados, nerviosos…

Cuánto más caminábamos más perdidos nos encontrábamos. Pasaron días y días y seguíamos igual. Nos íbamos refugiando cómo podíamos y cuando se hacía de día continuábamos caminando con la esperanza de encontrar a alguien a quién preguntar. No teníamos dinero ni recursos.

En ocasiones sentíamos que nadie nos echaba de menos. Hasta que un día, desesperados nos encontramos a un hombre que nos preguntó:
-¿Qué hacéis aquí? Nosotros le contamos todo lo que nos había sucedido hasta ese momento pero no nos hizo caso así que seguimos igual de perdidos que antes y sin respuestas de nada ni nadie.

Decidimos descansar y quedarnos en ese lugar. No se nos ocurría que podíamos hacer. Al cabo de unos días apareció otro señor que parecía ser policía o algo por el estilo. Nos hizo unas preguntas y nos dijo que más tarde pasaría a buscarnos, pero ese momento no llegó nunca así que allí seguimos sin respuestas.

CONTINUARÁ...


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Capítulo 3: La princesa Dámaris (ESTEFANÍA)


CAPÍTULO 3:


LA PRINCESA DÁMARIS


La princesa Dámaris era la más grande de los hermanos. Ella estaba siempre en su castillo y nunca descuidaba sus estudios. Cuando llegaba de la escuela ayudaba  a su mamá a poner la mesa de la comida y después de comer recogían todos los platos. Posteriormente  Damaris se ponía  a fregar los platos con su madre.



A Dámaris lo que más le gustaba era probarse ropa con su hermana Selene. Dámaris llevaba un precioso vestido de color azul y Selene siempre había preferido el rosa.
En muchas ocasiones Dámaris se sentaba a hablar con su madre y le decía:

-¿mamá cuando me podré  casar con el chico que yo quiero para mi?
_y la madre muy alegre le contestó: cuando tú te sientas preparada y decidas con que chico te quieres casar.


Dámaris pensaba que ella ya había encontrado al  hombre de su vida. Se llamaba David y llevaba tiempo saliendo con él a escondidas de sus padres.  Era moreno alto y un chico muy formal y guapo.
Dámaris deseaba casarse con él y se sentía preparada para hacerlo pero su madre decía que todavía era muy joven que sólo tenía 17 años. No obstante ante la insistencia de la niña, la madre acordó hablarlo con el padre para ver que opinaba.

Dámaris deseaba con todas sus fuerzas que su padre aprobara y viese bien el enlace con David. No había nada que quisiese más que eso.

Dámaris quería  que su boda  fuera por todo lo alto y celebrarlo en su castillo de Oriente. Además deseaba que sus vestidos fuesen los más bonitos de todo el reino.
Desde muy niña siempre había soñado cómo sería su boda. Ella era una joven muy soñadora y romántica.

A Dámaris le gustaría que su vestido fuese de color blanco, palabra de honor y muy ceñido a la cintura de donde saldría una inmensa capa a modo de falda muy pomposa.
Este era el sueño de Dámaris, pasar el  resto de su vida con la persona más especial que había conocido. Ella sentía de alguna forma que él la completaba y la hacía feliz. No quería llevar durante más tiempo la relación en secreto. Además su madre siempre se preocupaba demasiado por ella y en muchas ocasiones la castigaba sin salir de Palacio por llegar más tarde. La vida de una princesa sin lugar a dudas no es nada fácil y más cuando sigues al corazón.


CONTINUARÁ...