jueves, 12 de diciembre de 2013

Capítulo 2: La casa encantada (CRISTIAN)


Capítulo 2:

La búsqueda

Rubén se dispuso a subir las escaleras que encontró en el salón principal las cuales crujían mucho al pisar. Tanto es así que parecía que se iban a romper. 
Rubén se repetía así mismo; lo conseguiré, les encontraré y saldremos de aquí sanos y salvos.
De repente escuchó un sonido, como un quejido: -¡aiiii! El cual no sonaba excesivamente fantasmal pero preocupó a mi amigo. Aunque en un principio no le recordaba a la voz de ninguno de nosotros.

Rubén subió corriendo escaleras arriba y a su paso estas empezaron a desmoronarse.
Una vez arriba un ruido le sorprendió. Dio un brinco y vio que aquello que había escuchado era mi teléfono. Era mi padre. Lo cogió y justo en ese momento se quedó sin cobertura, así que únicamente le dio tiempo a escuchar que había llegado bien a casa.
Decidió guardarse el teléfono en el bolsillo para devolvérmelo cuando me encontrase. Además encontrar ahí el teléfono era una pista. Significaba que Cristian había pasado por allí.
Rubén pensó que si seguía  en esta dirección me encontraría y ya seríamos dos para poder encontrar a Alejandro. 

En ese momento una piedra dio en el cristal de una ventana lo que hizo que sospechara que algo raro sucedía. Fue a mirar  y alguien con una bolsa le tapó la cabeza. Rubén forcejeó con el misterioso hombre, le dio en la espinilla y cayó sin rumbo escaleras abajo. Abrió los ojos y pudo ver que desapreció en la penumbra de la casa. Rubén al asustarse decidió subir al desván. La única manera que encontró para poder llegar hasta allí fueron unas escaleras muy oscuras. Al principio estaba asustado pero le echó valor y siguió adelante. Probó a ver si el móvil tenía batería para dar un poco de luz al lugar pero al móvil le quedaba un 30% de batería que necesitaríamos para poder salir de allí todos juntos cuando consiguiésemos reunirnos.

                                  
Rubén llegó a duras penas al desván y allí se quedó callado toda la noche. Intentó dormir pero los gemidos que hacia un ser extraño le hizo pensar que era el hombre sin rostro contra el que luchó anteriormente.
Rubén no sabía que hacer estaba totalmente asustado e indispuesto para seguir. En ese instante mi  móvil recibió un whatsapp de mi padre y decía lo siguiente: “¿qué tal os lo estáis pasando? espero que bien.”
Rubén no quería preocupar a mi padre así que decidió contestar como si nada hubiese sucedido: “Sí papá estamos genial. Tardaremos en volver. Cuídate.” 


En ese momento Rubén decidió ir a todas las habitaciones de la casa a ver dónde estábamos. Él no se atrevía a bajar al sótano, estaba realmente asustado. Abrió la primera puerta a la derecha que encontró, estaba medio abierta y daba pánico observar la intensa luz que salía del interior. Rubén entró en  la habitación y al adentrarse, escuchó como unos pasos. Mi amigo se asustó y se metió debajo de la cama que había en el fondo de la habitación. Una sombra misteriosa se acercaba a la habitación y Rubén no sabía que pasaba. La sombra cada vez estaba más cerca de Rubén que temblaba de miedo. De repente, asustado cerró los ojos y sin ninguna razón, la sombra desapareció como por arte de magia. Estaba tan cansado que se quedó dormido. 

CONTINUARÁ...


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