CAPÍTULO 8:
LA BODA DE DAMARIS
Pasaron
dos meses y comenzaron a preparar la boda de Damaris.
Lo
primero de lo que se encargaron fue de preparar los vestidos de la novia y los
trajes del novio. Después el banquete de la casa real, las flores de la iglesia
y las del coche.
Damaris
decía que quería los vestidos de color blanco,
rosa, y azul.
El
novio de Damaris quería llevar los mismos colores de los vestidos de Damaris
porque era una tradición gitana.
El
primer vestido de la novia era de color blanco y el traje del novio.
Primer
vestido que llevaría, sería de color blanco.
El
segundo vestido sería el de color rosa.
Y el
último vestido de la princesa Damaris sería de color azul.
El novio de Damaris decidió llevar los mismos
colores en los trajes que la princesa. Así que siguiendo
el mismo orden, en primer lugar llevaría el de
color blanco.
Tras
lucir el traje de color blanco, le tocaría el turno al de color rosa.
Y
por último el de color azul oscuro como la novia.
Por
fin llegó el día tan esperado por todos los familiares y sobre todo para la
princesa Damaris.
Por
la mañana fue la peluquera y la maquilladora, mientras la madre de Damaris preparaba
todo el banquete y también las flores de la iglesia y las del coche.
Después de peinarla y maquillarla le ayudaron a
ponerse el vestido, los zapatos y los complementos. También llevaría una corona.
Ese
era el peinado que habían elegido para la boda.
Al
cabo de dos horas ya estaba vestida, peinada y maquillada. Y por supuesto
nerviosa por tantos acontecimientos.
El novio ya la estaba esperado en el altar a
la novia con todas las flores puestas.
Damaris
y David tuvieron una ceremonia de ensueño. Ya estaban casados por la iglesia y fue un momento mágico que nunca olvidarían.
Posteriormente se dirigieron a casa de la novia que
es donde estaba el banquete y toda la bebida.
Después
de tres horas los novios se fueron de
luna de miel a Tenerife. Damaris soñaba desde pequeña ir allí en su luna de miel porque decía que había
los animales más bonitos que había visto nunca. Al final los novios fueron
felices y comieron perdices.
Todo
salió como Damaris deseaba. Su hermanitas pequeña y todos sus hermanos estaban felices del
enlace con David, creían que merecía a un hombre como él.
Esta
es una de esas historias que marcan, una historia bonita y feliz, la de la
familia Ferreduela Jiménez.
Fin.
Y fueron
felices y comieron perdices.








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