miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 3: La casa encantada (CRISTIAN)

Capítulo 3:

Un despertar tenebroso 

A la mañana siguiente Rubén despertó en una sala que nunca había visto antes. No sabía qué hacer en la casa estaba desorientado pero al fondo vio algo, una sobra como de algún  ser inerte tirado en el suelo. Se acercó y era Alejandro. No podía creérselo, lo había encontrado. Intentó reanimarlo y cuando pensó que estaba todo perdido, escuchó una tos profunda.

 - Rubén estás vivo; ¿cómo me has encontrado? 

-Es una historia muy larga, salgamos de aquí y te contaré todo. Tenemos que encontrar a Cristian antes de que lo hagan ellos.
Encontraron una puerta cerrada e intentaron buscar la llave, pero en lugar de eso, encontraron un clip e intentaron forzar la cerradura.
Con mucha paciencia consiguieron abrir la puerta. 

Rubén y Alejandro ahora estaban juntos y unidos en la búsqueda de Cristian. Se adentraron en un pasillo largo, muy largo. Tanto que no se alcanzaba a ver el final. En aquella casa tenebrosa no había luz  alguna, solamente podían  seguir hacia delante a oscuras, asustados.
Llevaban muchas horas dentro de la casa, debía estar amaneciendo ahí fuera. Las ventanas estaban cerradas a cal y canto por lo que no podían comprobarlo pero algún destello se vislumbraba por las ranuras de las ventanas.

Rubén se acercó a una pared para descansar y de repente paso se rompió la pared.  No era una pared, sino  una ventana. La luz cegó a Rubén, habían estado durante mucho tiempo a oscuras. 

Tardaron en recuperar la visión  y cuando consiguieron ver con claridad divisaron una silueta malformada corriendo y sosteniendo algo  o alguien en brazos. Rápidamente pensaron que sería el monstruo o abominación aquello que acababa de pasar en frente suyo. También pensaron que ese alguien que llevaba en brazos, podría ser Cristian. 


Decidieron  perseguirle a través de los pasillos de la casa sin hacer ruido.  Gracias a la luz que salía de la ventana pudieron ver hacia dónde se dirigía pero para su sorpresa aquel extraño ser desapareció de repente a través de una pared.

Ellos no sabían ni cómo ni cuándo había entrado en la pared y tampoco cómo acceder a ella. En ese momento lo único que les preocupaba y les animaba a seguir era Cristian.
Miraron al frente y observaron una especie de pasadizo y una puerta que accedía a él.  Se dispusieron  a bajar y cuando  estaban a punto de cruzar la puerta, ésta se cerró en sus narices.

Intentaron abrir la puerta para bajar a buscar a Cristian pero estaban muertos de miedo.

Comenzaron a bajar…

CONTINUARÁ....
  

miércoles, 22 de enero de 2014

El rey durmiente

Capítulo 4: El guardián del muerto (ASIER)

Capitulo 4

La aparición del guardián

Desde el instante en el que el señor apreció en casa de María los nervios comenzaron a hacerse más intensos. Trataron de salir de la casa sin levantar sospechas. María, sus dos hijos y el señor mayor se dirigieron hasta el coche.

Durante el viaje, el señor les contó lo sucedido el día del asesinato a los Borato pero antes de comenzar, algo extraño sucedió en el interior del vehículo. 
Una extraña neblina se introdujo en el interior del coche cegando al conductor y obligándole a sacar unas cadenas para poder frenarlo.
Cuando consiguieron frenar, salieron al exterior y para su sorpresa había anochecido. Ante ellos apareció un inmenso castillo abandonado. Parecía no haber sido habitado por mucha gente durante siglos.
El guardián les dijo que el castillo que estaban divisando era suyo y que ahí se encontraba su marido, Alejandro. Antes de entrar les contó la historia que no pudo explicarles en el coche.


-La noche del crimen, dijo el guardián, yo estaba presenciando la escena pero no me dio tiempo a actuar, así que decidí dirigirme al tanatorio “San Agustín” cuando el cuerpo fue trasladado hasta el lugar. Una vez allí aprovechando uno de los descansos del cuerpo de vigilancia, me adentré hasta el cuerpo de su marido.
Conseguí despistarlos y me apresuré a sacar el cuerpo introduciéndolo en el coche que me esperaba detrás de las paredes del tanatorio. Al día siguiente el chico fue a entrenar al equipo de fútbol y el jefe del club les comentó a todos los niños que el entrenador había tenido un problema y ya no les podía entrenar.

A los chicos les dijeron que había un entrenador nuevo.  El chico se fijó en el nuevo entrenador y tenía un ojo tatuado en la mano derecha y dedos postizos de quita y pon. El niño muy asustado fingió que le llamaban al móvil y se fue rápidamente para casa a contárselo a su madre. Después de un fin de semana el club llamó a la madre del chaval para comunicarle que tenía un partido ese fin de semana. La señora se lo comunicó al hombre que tenía escondido al padre y el señor dijo que él iría con ella.

Ya en el campo de fútbol comenzaron a fijarse en el entrenador. Sus gestos, aspecto físico etc.…. 


El entrenador al ver a la señora se puso muy nervioso. El supuesto asesino no sabía que esa era la mujer de aquel hombre al que supuestamente había matado.

Al finalizar el partido el entrenador fue a hablar con el jefe del equipo para decirle que ya no quería ser entrenador. El jefe le dijo que hasta que no terminaran los partidos de ida no se podía ir por lo que tenía que conformarse.

El entrenador no fue a entrenar en una semana y el jefe le llamó pero no lo cogía  nadie. El jefe se presentó en su casa y cuando entró vio que estaba tirado en el suelo lleno de una sangre de color oscuro y fue corriendo a la policía.

A las pocas horas la mujer se enteró de lo sucedido y fue a investigar con su amigo Félix, que es el señor que tenía refugiado al marido. Entonces Félix vio en el suelo esa sangre de color tan oscuro y, en seguida supo al tocarlo, olerlo y saborearlo que era ketchup y que el hombre desapareció de la ciudad con un pasaporte falso. 


Rápidamente se apresuraron rumbo al aeropuerto a ver si le conseguían pillar antes de que huyera y ahí se presentaron los dos.
Una vez que llegaron al aereopuerto preguntaron cuál era el último vuelo que iba a salir. Coincidía con el vuelo con destino a Argentina y despegaría en menos de  un minuto.

En ese momento salieron corriendo hacia la terminal dónde despegaría el avión pero llegaron tarde y el avión ya había salido. Entonces Félix fue a preguntar haber si había comprado billete de ida y vuelta. Al preguntar, le dijeron que únicamente había comprado un billete de ida pero sabían que tendría que volver porque se había olvidado una mochila con 2 millones de euros. La señora del aereopuerto no sabía porque tenían tanto interés en su regreso. Dijeron que era algo oficial, creían que podría tratarse de un asesinato.

CONTINUARÁ....

domingo, 12 de enero de 2014

Capítulo 3: Perdidos en Valladolid (RAÚL)

 CAPÍTULO 3

MEDIO ENCONTRADOS


Al final nos encontramos en un pequeño parquecito que nos resultaba conocido, pero no sabíamos si era ese parque  o era uno parecido.
Seguimos adelante e hicimos el intento de volver a preguntar a un señor que pasaba por ahí. Nos dijo que creía que íbamos en la dirección correcta y que debíamos seguir todo recto.
Decidimos hacer caso al hombre pero nos dimos cuenta de que se había equivocado y que por ahí no llegaríamos a nuestro destino. Posteriormente preguntamos a otro señor, y como no sabíamos su idioma no nos pudo responder. 
Retrocedimos y le preguntamos a una señora y ella nos indicó. Estábamos bastante cerca pero debíamos girar dos calles. Fuimos por donde nos dijo la mujer y, efectivamente allí estaba el hotel, pero estaba cerrado.   
Al ver que no teníamos donde pasar la noche, intentamos marcharnos al aeropuerto. Obviamente no sabíamos dónde estaba así que tuvimos que preguntar nuevamente. En ese momento pasaba un señor a nuestro lado y nos dijo que teníamos que coger un taxi o un autobús que nos llevaría directo allí. Andando tardaríamos mucho más.
Y fuimos a una parada de taxi,  pero no había ningún taxi.


Decidimos ir a buscar otra parada para no estar ahí de pie sin hacer nada. No encontramos ninguna y decidimos coger el autobús.

Cuando llegamos a la parada de autobús nos dimos cuenta que ninguno llevábamos dinero. El autobusero nos dijo que no nos llevaría a ningún sitio si no pagábamos. Fuimos al banco para sacar dinero, pero también estaba cerrado. Estuvimos buscando otro banco, pero no encontramos ninguno por esa zona así que, decidimos ir a otro barrio para ver si había algún banco de esa misma empresa para sacar dinero.

Al cabo de un rato encontramos un banco, y entramos para pedirles el dinero y nos dijeron que nos fuésemos a otro que había en un barrio llamado “parque sol” que allí nos lo darían sin problema.
Preguntando a diferentes personas por la calle conseguimos encontrar el barrio, y el banco.

Pedimos el dinero y nos lo dieron sin ningún problema. En la sucursal preguntamos por una parada de autobús y nos dijeron que a 100 metros encontraríamos una.

Llegamos a la parada y nos montamos en el autobús. Una vez dentro preguntamos al señor del autobús  dónde podíamos hacer un transbordo para coger el bus que nos llevaría al aeropuerto.

Estábamos tan cansados que nos quedamos dormidos en el autobús y él nos despertó en la última parada, Nos hizo pagar otro billete para volver hacia atrás. Llegamos a la parada y una vez allí observamos que la línea que iba al aeropuerto aún tardaba una hora en llegar.

Decidimos dar una vuelta por la zona y, cuándo nos dimos cuenta había pasado el autobús. Esperamos allí para coger el siguiente. Llegamos  al aeropuerto y el avión ya había despegado. El próximo saldría en seis horas.

 CONTINUARÁ...

jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 4: La princesa Dámaris (ESTEFANÍA)



CAPÍTULO 4:


EL COMPROMISO DE DÁMARIS


Por fin llegó el fin de semana, el día preferido de la semana de Dámaris. Como era costumbre en el palacio real se celebraría el famoso banquete de la familia Ferreduela en los alrededores del castillo.

Esta celebración tendría algo especial y es que Dámaris tendría  una sorpresa, había invitado a David a comer con la familia para presentárselo a su familia.
Dámaris eligió un vestido elegantísimo de color azul cielo y unos zapatos plateados con unas mariposas en la parte delantera.

Dámaris estaba ilusionada y deseosa de que llegase por fin el día tan esperado para ser oficialmente la novia de David.
A la mañana siguiente ya estaba vestida con los tacones y todavía la estaban peinando por que la iban a poner una corona de diamantes a juego, unos pendientes y un collar, todo de diamantes.
La madre de Damaris decía que estaba hermosa con ese vestido. Solía llamarla cenicienta por que iba toda de azul claro.



Una vez que terminaron de arreglar a Dámaris, bajó las escaleras de palacio y se dirigió hacia los jardines donde se encontraban los invitados esperándola.
Nada más bajar las escaleras, a lo lejos, pudo ver a David. Iba vestido con un traje de color blanco adornado con unas piedras brillantes en los puños de la camisa. Los zapatos eran de color negro y la corbata de color blanca. David llevaba pelo cortado y peinado hacia arriba.

- Mamá te presento a David, mi novio, con el que quiero pasar toda mi vida.
- Mire señora vengo a pedir  la mano de su hija Damaris si usted me la concede para su debido momento. Yo me casaré con su hija, es preciosa.
Damaris emocionada por la petición de mano le dijo a David: -Te quiero nunca me dejes de amar por que yo te amo.

La madre de Dámaris aceptó a David como futuro marido de la princesa.
Después de ese momento, todos los invitados pasaron a las mesas a comenzar el banquete.
Cuando terminaron de comer se puso a bailar todo el mundo. Tomaron el champán para brindar por el compromiso de Damaris y David. Ellos estaban demasiado  ilusionados  para que pasara el tiempo, para que fuera la boda más bonita de todo el reino. 

Pasaron cinco horas desde que David llegó al castillo y los invitados, cansados decidieron irse a casa.
David y Damaris se quedaron a solas para despedirse.



CONTINUARÁ...