CAPÍTULO 5:
YA DE CAMINO A CASA
Ya estábamos en el
avión. Despegamos e íbamos de camino a casa cuando de repente el avión se paró
en el aeropuerto de Barajas (Madrid). Se escuchó a las azafatas despidiéndose
delos pasajeros con el siguiente mensaje: “Señores
pasajeros, esperamos que hayan tenido un vuelo agradable. Han llegado a su
destino.”
Todos nosotros nos quedamos asustados, porque nuestro destino
no era Madrid, si no Portugal. Bajamos a
ese aeropuerto a preguntar a nuestra compañía aérea que podíamos hacer para
volver a casa ya que cogimos aquel vuelo equivocadamente. Ella amablemente nos
dijo:
-Señores pasajeros, habrá un vuelo en 15 minutos, pero ese
vuelo no pueden cogerle a no ser que cambien el billete. El próximo vuelo
programado Madrid-Portugal será en 3 horas 27 minutos.
Le dimos las gracias y le preguntamos que si nos podía decir
si había otra agencia de aviones que tuviese vuelos tempranos a Portugal por
que teníamos que trabajar al día siguiente
y entrábamos a las 08:00 de la mañana. Si cogíamos el vuelo que nos había
recomendado llegaríamos a las 09:35 por lo tanto no nos daría tiempo.
La chica amablemente se puso a comprobar otras opciones y al
cabo de un rato nos dijo que sí que había uno, que la compañía era iberia, que
cambiáramos el billete en su respectivo
mostrador. Le dimos las gracias y nos pusimos en marcha.
Fuimos a cambiar el billete y, la señorita que nos
atendió nos dijo que tenía que preguntar
al encargado si podía cambiarnos el billete para ese vuelo:
Salieron el encargado y ella y nos dijeron que lo sentían
mucho pero que no nos podían meter ahí
por que el vuelo estaba completo que solo sobraba un asiento y nosotros
éramos cuatro personas.
Le preguntamos que cuando tenían el próximo vuelo y ella nos
contestó que el siguiente vuelo sería en 5 horas.
Ángel enfadado de tantas vueltas se enfadó y empezó a montar
un escándalo enorme en el aeropuerto. Como lo dijo voceando y cabreado, le oyó
todo el mundo. Dos señores de seguridad se nos acercaron y nos preguntaron qué
era lo que sucedía. Le explicamos la situación y nos dijeron que todo aquello
era culpa nuestra.
Ángel estaba muy enfadado y no era capaz de tranquilizarse. Siguió
voceando a los de seguridad y estos nos detuvieron a y nos tuvieron en el
calabozo dos horas.
A continuación conseguimos cambiar los billetes y para nuestra
sorpresa no nos dejaban montar por haber estado detenidos por si causábamos
algún problema.
CONTINUARÁ...
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