Capítulo 1:
Mi viaje a Valladolid
Hace algún tiempo, un grupo de amigos y yo quisimos irnos de
viaje y nos perdimos. Lo que más consigo recordar es aquél aeropuerto, pequeño
y frío. Después de coger el avión, nos subimos al autobús y al llegar, para
nuestra sorpresa, aquella ciudad que teníamos delante nos parecía realmente
pequeña.
Al día siguiente de llegar a Valladolid, nos fuimos a visitarla y
empezamos a caminar. Una vez que nos pusimos en marcha, las horas pasaron
volando. Realmente estábamos disfrutando de aquel bonito lugar.
Pronto llegó la hora de la comida y no sabíamos si volver al
hotel o comer fuera, puesto que era la primera vez que visitábamos aquella
ciudad y no sabíamos si habíamos recorrido ya demasiado.
Después de unos minutos más, decidimos regresar al hotel,
luego recordó Pepe:
- No sabemos volver al hotel.
- Pues habrá que preguntar a la gente que encontremos, dijo
otro de ellos.
Después vimos a un señor, y nos dijo que él tampoco sabía
como llegar a ese hotel. Tras un rato
finalmente decidimos ir a un restaurante a comer. Una vez dentro, preguntamos
al camarero si conocía el lugar y cómo llegar hasta allí. Él nos indicó como la
ruta más precisa, por lo que decidimos hacerle caso. Ya casi a la entrada del
hotel, decidimos ir a conocer la zona, resulto que nos volvimos a perder.
Dimos unas cuantas vueltas por la ciudad pero al final
conseguimos llegar, nos echamos la siesta, y a media tarde dijo Julio:
-Sí, si quieres vete bajando tú que ahora vamos nosotros. Contestó
Pepe.
Cuando el
resto decidimos bajar a la piscina se
estaba haciendo el muerto, y nos dio un susto, ya que él no sabía aguantar la respiración bajo el agua.
Al acercarnos nos dimos cuenta que estaba bien, por lo tanto,
no pasó nada.
Por fin llegó la hora de cenar tras un día repleto de emociones. Después decidimos
ir a la habitación a descansar pero todavía este día no había acabado. Por la
noche el hotel ofrecía una actuación de la Orquesta Simbiosis, la estuvimos viendo y allí hicimos amistades con unos chavales ya que
ellos también se habían instalado en la habitación de al lado de la nuestra.
Nos hicimos muy amigos de esos chicos, y desde el primer día
que nos conocimos empezamos a hablar; les contamos nuestras aventuras en Valladolid,
como habíamos conseguido volver, quiénes nos habían informado… y ellos nos
contaron que también se habían perdido pero que consiguieron volver rápidamente pues había
sucedido todo cerca del hotel.
Con esas pequeñas historietas nos presentamos y, al día
siguiente fuimos a dar una vuelta por la zona centro de la ciudad. Allí
estuvimos viendo la catedral y la playa
de las moreras.
Desde
allí nos orientamos hacía el hotel.
Después regresamos e hicimos una salida programada para los
alojados allí.
Aquel día en la excursión, estuvimos con los chicos que
conocimos la noche de la actuación.
Al finalizar la excursión, llegamos a la habitación y una vez
allí nos encontramos en la puerta de la habitación un papel que ponía:
|
ESTIMADOS CLIENTES LES INFORMAMOS QUE ESTA TARDE A LAS 19:OO HORAS
TIENEN QUE PRESENTARSE EN RECEPCIÓN
|
Llegaron las 19:00 horas y nos presentamos en recepción. Transcurrida
media hora, observamos que allí no había nadie por lo que decidimos volver a la
habitación el hotel.
Al cabo de un rato escuchamos una voz que decía: “en 5 minutos se destruirá el edificio”.
Al escucharlo, decidimos evacuar rápidamente la habitación, y el hotel. Pasaron
5 minutos, 10, 15… y no pasó nada.
Pepe le contestó amablemente: - no se preocupe no pasa nada,
tan sólo que nos asustamos, ya teníamos el viaje pagado y no teníamos la ida a
nuestras casas hasta dentro de unos días, pero ya que todo ha sido una pequeña broma, no hay ningún problema,
nos hemos vuelto a tranquilizar. Y ahora continuaremos con nuestro viaje, disfrutándolo al máximo.
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario