viernes, 1 de noviembre de 2013

Capítulo 1: Perdidos en Valladolid (RAÚL)




Capítulo 1:

Mi viaje a Valladolid

Hace algún tiempo, un grupo de amigos y yo quisimos irnos de viaje y nos perdimos. Lo que más consigo recordar es aquél aeropuerto, pequeño y frío. Después de coger el avión, nos subimos al autobús y al llegar, para nuestra sorpresa, aquella ciudad que teníamos delante nos parecía realmente pequeña.

Al día siguiente de llegar a Valladolid, nos fuimos a visitarla y empezamos a caminar. Una vez que nos pusimos en marcha, las horas pasaron volando. Realmente estábamos disfrutando de aquel bonito lugar.


Pronto llegó la hora de la comida y no sabíamos si volver al hotel o comer fuera, puesto que era la primera vez que visitábamos aquella ciudad y no sabíamos si habíamos recorrido ya demasiado.
Después de unos minutos más, decidimos regresar al hotel, luego recordó Pepe:
-    No sabemos volver al hotel.
-    Pues habrá que preguntar a la gente que encontremos, dijo otro de ellos.

Después vimos a un señor, y nos dijo que él tampoco sabía como llegar a ese hotel.  Tras un rato finalmente decidimos ir a un restaurante a comer. Una vez dentro, preguntamos al camarero si conocía el lugar y cómo llegar hasta allí. Él nos indicó como la ruta más precisa, por lo que decidimos hacerle caso. Ya casi a la entrada del hotel, decidimos ir a conocer la zona, resulto que nos volvimos a perder.
Dimos unas cuantas vueltas por la ciudad pero al final conseguimos llegar, nos echamos la siesta, y a media tarde dijo Julio:
-    Podríamos bajar un rato a la piscina a darnos un chapuzón ¿os animáis?
-Sí, si quieres vete bajando tú que ahora vamos nosotros. Contestó Pepe.

Cuando el resto decidimos bajar a la piscina  se estaba haciendo el muerto, y nos dio un susto, ya que él no sabía aguantar  la respiración bajo el agua.

Al acercarnos nos dimos cuenta que estaba bien, por lo tanto, no pasó nada.

Por fin llegó la hora de cenar  tras un día repleto de emociones. Después decidimos ir a la habitación a descansar pero todavía este día no había acabado. Por la noche el hotel ofrecía una actuación de la Orquesta Simbiosis,  la estuvimos viendo y allí  hicimos amistades con unos chavales ya que ellos también se habían instalado en la habitación de al lado de la nuestra.
Nos hicimos muy amigos de esos chicos, y desde el primer día que nos conocimos empezamos a hablar;  les contamos nuestras aventuras en Valladolid, como habíamos conseguido volver, quiénes nos habían informado… y ellos nos contaron que también se habían perdido pero  que consiguieron volver rápidamente pues había sucedido todo cerca del hotel.
Con esas pequeñas historietas nos presentamos y, al día siguiente fuimos a dar una vuelta por la zona centro de la ciudad. Allí estuvimos viendo la catedral y  la playa de las moreras.
Desde allí nos orientamos hacía el hotel.
Después regresamos e hicimos una salida programada para los alojados allí.

Aquel día en la excursión, estuvimos con los chicos que conocimos la noche de la actuación.
Al finalizar la excursión, llegamos a la habitación y una vez allí nos encontramos en la puerta de la habitación un papel que ponía:

ESTIMADOS CLIENTES LES INFORMAMOS QUE ESTA TARDE A LAS 19:OO HORAS TIENEN QUE PRESENTARSE EN RECEPCIÓN

Llegaron las 19:00 horas y nos presentamos en recepción. Transcurrida media hora, observamos que allí no había nadie por lo que decidimos volver a la habitación el hotel.
Al cabo de un rato escuchamos una voz que  decía: “en 5 minutos se destruirá el edificio”. Al escucharlo, decidimos evacuar rápidamente la habitación, y el hotel. Pasaron 5 minutos, 10, 15… y no pasó nada.

Cansados pensamos que se trataba de una broma por lo que decidimos volver a la habitación. Al día siguiente nos despertamos, bajamos a desayunar, y desde allí fuimos a recepción y preguntamos: ¿por qué ayer nos hicieron evacuar el hotel?, ¿si no pasó nada? El recepcionista, nos comentó que se trataba de  una broma típica en esta fecha, que se llamaba “los Santos inocentes” y se hacían bromas a la gente sin ánimo de ofender a nadie. Mis más sinceras disculpas si les sentó mal, dijo el recepcionista colorado.

Pepe le contestó amablemente: - no se preocupe no pasa nada, tan sólo que nos asustamos, ya teníamos el viaje pagado y no teníamos la ida a nuestras casas hasta dentro de unos días, pero ya que  todo ha sido una pequeña broma, no hay ningún problema, nos hemos vuelto a tranquilizar. Y ahora continuaremos con  nuestro viaje, disfrutándolo al máximo.

CONTINUARÁ...

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