CAPÍTULO 3:
LOS SOSPECHOSOS
Transcurridas dos semanas desde que la familia se trasladó a la
nueva casa, los policías llamaron a la señora para comentarle que ya sabían la ubicación
del supuesto asesino. La señora pensó
que sería mejor dejarle algún tiempo para investigar algo más.
Al día siguiente, el
supuesto asesino se presentó en el colegio de los niños para secuestrar al más
mayor de los hijos , para que le contara los planes de su madre, pero la madre
fue más lista y contrato a unos guardaespaldas para protegerse a si misma y a
sus hijos.
Los guardaespaldas vieron
al supuesto asesino que iba a por el niño mayor. En ese momento el guardaespaldas le pegó un
puñetazo e hizo que se desmayara. Se metieron en el coche y se fueron
a casa. Al entrar en casa vieron que su madre estaba llorando y la preguntaron:
-¿qué te pasa mamá? y la madre contestó: He tenido una visión. He visto a
vuestro padre pero ha sido un sueño. Me decía el nombre del asesino pero no le
entendí bien. Cuando estaba intentando
entenderle salí de aquella visión.
En
ese momento, intentó buscar una serie de posibles soluciones e incluso pensó en
documentarse acerca de la interpretación de los sueños.
Justo cuando iba a salir alguien
llamó al timbre. Eran los Borato sus queridos vecinos y le dijeron que se
habían enterado de lo sucedido hasta el momento y que habían encontrado a otra persona con un ojo tatuado en la mano y
sin dedos.
La
madre, María, se puso muy nerviosa y lo único que quería era que le dijeran
cómo era ese hombre y dónde le habían visto para ir a por él. Al parecer cada
vez surgían sospechosos nuevos y parecía que en lugar de acercarse se alejaban
más de encontrar al asesino. Fueron al lugar indicado y allí estaba él. Al
verles se echó a correr y la mujer se puso a gritar. Un policía alarmado por los gritos fue para
ver qué pasaba. Preguntó a la señora y cuando trató de ir por él ya estaba
demasiado lejos de su alcance. Soltó a los perros para que fuesen a por él y
los vecinos al ver la situación, ayudaron soltando a sus perros. Los perros
consiguieron dar caza al hombre que había tratado de deshacerse de ellos
incendiando un coche. Llegaron justo a tiempo para evitar el incendio. Los
policías consideraron que se encontraban ante un móvil. Tal vez hubiese alguna
prueba en el vehículo. Y la policía se llevó los papeles.
Los Borato
acompañaron a María a la librería más cercana y descubrió un libro que le llamó especialmente la atención: “La interpretación de los sueños” de
s.Freud. En un principio no encontró nada que le ayudase pero no se
rendiría y seguiría buscando al señor. En ese momento vio un cartel de “Se busca” y en la foto aparecía el
hombre que había quemado el coche.
De
aquel señor solo sabían que era calvo y que tenía un ojo tatuado en la mano y
que le faltaban los dedos.
El señor, no fue muy listo porque el coche que
quemó era el suyo. Lo averiguó la policía en una de sus investigaciones.
La
policía ofrecía una recompensa por su captura de un millón de dólares. Dicho
señor se escondía en una vieja cárcel abandonada. Nadie sabía que él se escondía
ahí, nadie se lo imaginaba. María volvió a tener una visión con su querido
marido y en ese instante llamaron a la puerta. Era un señor mayor y quería
darle una gran noticia. María le invitó a pasar y le dijo que él sabía que su
marido no había muerto sino que estaba refugiado en casa de ese señor mayor y no podía salir de su casa por precaución y
si querían verle tendrían que ser discretos y no decírselo a nadie.
CONTINUARÁ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario