Capítulo 2:
La búsqueda
Rubén se dispuso a subir las escaleras
que encontró en el salón principal las cuales crujían mucho al pisar. Tanto es
así que parecía que se iban a romper.
Rubén se repetía así mismo; lo conseguiré,
les encontraré y saldremos de aquí sanos y salvos.
De repente escuchó un sonido, como un quejido: -¡aiiii! El cual no
sonaba excesivamente fantasmal pero preocupó a mi amigo. Aunque en un principio
no le recordaba a la voz de ninguno de nosotros.
Rubén subió corriendo escaleras arriba
y a su paso estas empezaron a desmoronarse.
Decidió guardarse el teléfono en el bolsillo para devolvérmelo
cuando me encontrase. Además encontrar ahí el teléfono era una pista.
Significaba que Cristian había pasado por allí.
Rubén pensó que si seguía en esta dirección me encontraría y ya seríamos
dos para poder encontrar a Alejandro.
En ese momento una piedra dio en el
cristal de una ventana lo que hizo que sospechara que algo raro sucedía. Fue a
mirar y alguien con una bolsa le tapó la
cabeza. Rubén forcejeó con el misterioso hombre, le dio en la espinilla y cayó
sin rumbo escaleras abajo. Abrió los ojos y pudo ver que desapreció en la
penumbra de la casa. Rubén al asustarse decidió subir al desván. La única
manera que encontró para poder llegar hasta allí fueron unas escaleras muy
oscuras. Al principio estaba asustado pero le echó valor y siguió adelante.
Probó a ver si el móvil tenía batería para dar un poco de luz al lugar pero al
móvil le quedaba un 30% de batería que necesitaríamos para poder salir de allí
todos juntos cuando consiguiésemos reunirnos.
Rubén no sabía que hacer estaba
totalmente asustado e indispuesto para seguir. En ese instante mi móvil recibió un whatsapp de mi padre y decía
lo siguiente: “¿qué
tal os lo estáis pasando? espero que bien.”
Rubén no quería preocupar a mi padre
así que decidió contestar como si nada hubiese sucedido: “Sí papá estamos genial. Tardaremos en
volver. Cuídate.”
En ese momento Rubén decidió ir a todas las habitaciones de la
casa a ver dónde estábamos. Él no se atrevía a bajar al sótano, estaba
realmente asustado. Abrió la primera puerta a la derecha que encontró, estaba
medio abierta y daba pánico observar la intensa luz que salía del interior. Rubén
entró en la habitación y al adentrarse,
escuchó como unos pasos. Mi amigo se asustó y se metió debajo de la cama que
había en el fondo de la habitación. Una sombra misteriosa se acercaba a la habitación
y Rubén no sabía que pasaba. La sombra cada vez estaba más cerca de Rubén que
temblaba de miedo. De repente, asustado cerró los ojos y sin ninguna razón, la
sombra desapareció como por arte de magia. Estaba tan cansado que se quedó
dormido.
CONTINUARÁ...

Bua tio az mas me encanta madre mia es jenial
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