Capitulo 4
La
aparición del guardián
Desde el instante en el que el señor
apreció en casa de María los nervios comenzaron a hacerse más intensos.
Trataron de salir de la casa sin levantar sospechas. María, sus dos hijos y el
señor mayor se dirigieron hasta el coche.
Durante el viaje, el señor
les contó lo sucedido el día del asesinato a los Borato pero antes de comenzar,
algo extraño sucedió en el interior del vehículo.
Una extraña neblina se introdujo en el interior
del coche cegando al conductor y obligándole a sacar unas cadenas para poder
frenarlo.
Cuando consiguieron frenar, salieron al
exterior y para su sorpresa había anochecido. Ante ellos apareció un inmenso
castillo abandonado. Parecía no haber sido habitado por mucha gente durante
siglos.
El guardián les dijo que el castillo que
estaban divisando era suyo y que ahí se encontraba su marido, Alejandro. Antes
de entrar les contó la historia que no pudo explicarles en el coche.
-La noche del crimen, dijo el guardián, yo
estaba presenciando la escena pero no me dio tiempo a actuar, así que decidí
dirigirme al tanatorio “San Agustín” cuando el cuerpo fue trasladado hasta el
lugar. Una vez allí aprovechando uno de los descansos del cuerpo de vigilancia,
me adentré hasta el cuerpo de su marido.
Conseguí despistarlos y me apresuré a sacar el
cuerpo introduciéndolo en el coche que me esperaba detrás de las paredes del
tanatorio. Al día siguiente el chico fue a entrenar al equipo de fútbol y el
jefe del club les comentó a todos los niños que el entrenador había tenido un
problema y ya no les podía entrenar.
A los chicos les dijeron que había un entrenador
nuevo. El chico se fijó en el nuevo
entrenador y tenía un ojo tatuado en la mano derecha y dedos postizos de quita
y pon. El niño muy asustado fingió que le llamaban al móvil y se fue rápidamente
para casa a contárselo a su madre. Después de un fin de semana el club llamó a
la madre del chaval para comunicarle que tenía un partido ese fin de semana. La
señora se lo comunicó al hombre que tenía escondido al padre y el señor dijo
que él iría con ella.
Ya en el campo de fútbol comenzaron a fijarse
en el entrenador. Sus gestos, aspecto físico etc.….
El entrenador al ver a la señora se puso
muy nervioso. El supuesto asesino no sabía que esa era la mujer de aquel hombre
al que supuestamente había matado.
Al finalizar el partido
el entrenador fue a hablar con el jefe del equipo para decirle que ya no quería
ser entrenador. El jefe le dijo que hasta que no terminaran los partidos de ida
no se podía ir por lo que tenía que conformarse.
El entrenador no fue a entrenar en una semana
y el jefe le llamó pero no lo cogía nadie.
El jefe se presentó en su casa y cuando entró vio que estaba tirado en el suelo
lleno de una sangre de color oscuro y fue corriendo a la policía.
A las pocas horas la
mujer se enteró de lo sucedido y fue a investigar con su amigo Félix, que es el
señor que tenía refugiado al marido. Entonces Félix vio en el suelo esa sangre
de color tan oscuro y, en seguida supo al tocarlo, olerlo y saborearlo que era
ketchup y que el hombre desapareció de la ciudad con un pasaporte falso.
Rápidamente se
apresuraron rumbo al aeropuerto a ver si le conseguían pillar antes de que
huyera y ahí se presentaron los dos.
Una vez que llegaron al
aereopuerto preguntaron cuál era el último vuelo que iba a salir. Coincidía con
el vuelo con destino a Argentina y despegaría en menos de un minuto.
En ese momento salieron
corriendo hacia la terminal dónde despegaría el avión pero llegaron tarde y el
avión ya había salido. Entonces Félix fue a preguntar haber si había comprado
billete de ida y vuelta. Al preguntar, le dijeron que únicamente había comprado
un billete de ida pero sabían que tendría que volver porque se había olvidado
una mochila con 2 millones de euros. La señora del aereopuerto no sabía porque
tenían tanto interés en su regreso. Dijeron que era algo oficial, creían que
podría tratarse de un asesinato.
CONTINUARÁ....

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