Capítulo
3:
Sara
se da cuenta de sus sentimientos
Sara llegó a casa y sus padres muy enfadados le preguntaron qué había
estado haciendo para tardar tanto en llegar. Ellos habían estado muy
preocupados por si le había pasado algo. Sara les dijo que ya se iba haciendo
mayor y no tenían que preocuparse tanto por ella.
Sara se fue a su cuarto mientras sus padres preparaban la comida.
Sara fue a su cuarto
y al coger el móvil, vio que tenía un mensaje.
Sabéis de quién era
¿no? Es de lógica. Era de Gabriel. Ponía lo siguiente: “Sara, te acabo de ver y ya echo
de menos como me sonríes. Por cierto, soy Gabriel”.
Sara le respondió con un simple “hola “. Ella pensaba que si él
quería algo no se lo iba a poner nada fácil. Pensaba que todos los chicos eran
iguales, te ilusionan y se van. A pesar de que Sara contestó a Gabriel
“borde” el seguía con las mismas ganas
de hablar con ella .En toda la tarde no pararon de hablar, ni un segundo. Sus
padres la notaban rara, como en otro mundo . Pero Sara estaba feliz y era lo único
que importaba a sus padres.
Llegó la hora de que Sara se fuese a la cama y recibió un mensaje
de Gabriel que ponía: “Buenas noches enana, duerme bien”. A Sara le gustó más recibir un
mensaje así que un típico “buenas noches princesa”. Sara pensó “se borde otra
vez”. Pero no podía resistirse a contestarle de forma cariñosa Y le contestó
así: ”buenas noches Bobo”, mañana
quedamos si quieres por la tarde a las 5:30, en
mi portal”.Gabriel al leer eso sacó una sonrisa de oreja a oreja . Le
respondió con un:”eso esta claro mi niña”.
Sara se fue a dormir, se fue a dormir más feliz que nunca. Esa
noche no podía dormir, estaba nerviosa y es ahí cuando se dio cuenta de que
Gabriel le había empezado a gustar. A pesar de conocerle como quien dice de dos
días notaba que él era diferente, le hacia sentir especial y eso le encantaba.
Sara se despertó. Al despertase tenía un mensaje de Gabriel, ponía:
“Ya no queda nada
para verte” Sara evitó sacar una sonrisa, pero no
pudo y le contestó con un: “ Que ganas tengo”. Se podría decir que
se empezaron a gustar mutuamente. Sara estaba nerviosa, quedaba apenas una hora
para ver a Gabriel. Gabriel estaba inquieto, quería verla ya.
Los padres de Gabriel le notaron un tanto nervioso, nunca le
habían visto tan nervioso. Le preguntaron y Gabriel apenas sabía decir lo que
le pasaba. Nunca se había puesto tan nervioso al quedar con una chica.
Gabriel en ese momento no hablaba con Sara por lo que le puso:”Solo media hora y ya estoy
contigo”
Sara no leyó ese mensaje. Se estaba poniendo todo lo guapa que
podía, aunque con los nervios pensaba que todo lo que se ponía le quedaba mal.
Se planchó el pelo tan largo que tenía, era morena. Nunca se pintaba, pero
pensó “Esta vez, vale la pena”. Se
puso unos pantalones cortos, unas francesitas de color blancas como la nieve y
una camisa acompañada de un jersey. Bajó al portal y vio que no estaba. Miro al móvil y vio que
tenía dos mensajes de Gabriel. Ponía: “Solo media hora y ya estoy contigo” y “lo siento Sara. Al final no puedo ir, lo siento”.
Sara estaba triste y cuando fue a subir a su casa apareció él.
Apareció Gabriel con un ramo de flores. Gabriel dijo a Sara:
-Perdona la tardanza, fui a comprarte un ramo de flores.
Sara estaba sorprendida y dijo a Gabriel. -¿Tú no podías venir, pedazo
de mentiroso?
Gabriel le contestó con una sonrisa en la cara: -Con las ganas que
tenía yo de verte, pero si quieres me voy, ¿eh?
Sara rápidamente le dijo: -No, ven aquí y dame un abrazo por lo
menos, ¿no?
Gabriel estaba sorprendido. “¿Donde estaba esa chica tan tímida
que había conocido? Pensó.
CONTINUARÁ...
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