Capítulo 5:
Marquemos un “para siempre”.
Sara, estaba cansada, tenía sueño. Pero quería seguir hablando con
él, sí, aquel chico que cada vez la hacía más feliz. Gabriel, respondió a Sara
con una frase que la puso los pelos de punta. “Empecemos con un para siempre ¿Qué te parece?escribió Gabriel.
-“Me parece que me encanta. Pero
prefiero un “por ahora”. Quiero disfrutar del presente, sin pensar en lo que
pueda pasar más adelante. Aunque si mi futuro es contigo, no tengo de que preocuparme”.-respondió
Sara a Gabriel”.
-“Me has dejado sin palabras dijo
Gabriel. En cuanto te vea, te daré un abrazo de esos que no puedes ni hablar.
Un abrazo asfisianto, creo que se llama así.”
-“No tonto, es un abrazo
asfixiante. Pero yo encantada.- Dijo Sara”.
-“Me voy a la cama ¿Vale? Que
descanses enana. Mañana espero verte, tengo muchas ganas”.
-“¿Enana? Tengo tu misma edad,
bobo. Descansa, pero sueña conmigo, ¿eh?. Gracias por ese te quiero que me has
dicho. –-“Te quiero.- Respondió Sara con una sonrisa picarona.”
-“Mi enana. No te he dicho
ningún te quiero, pero te quiero-Dijo Gabriel a Sara”.
-“Me encanta lo que me dices.-le
respondió Sara”.
Eso fue lo que hablaron ese día. Ya se echaban de menos y apenas acababan
de estar juntos. Pero no lo podían evitar. Cuando quieres a una persona y en
ese momento no está contigo, a tu lado, es lógico echarla/o de menos. Esta
relación sería diferente. Como todas las parejas tendrían alguna discusión.
Pero lograrían salir adelante, juntos. Sara no lograba poder dormir. Había algo
que le preocupaba. Quizás le preocupaba que no saliese bien. Sara logro dormir.
Gabriel estaba entusiasmado por ver a Sara. Quería verla ya, no podía aguantar
más.
Llegó el día, el día de verse. Gabriel, nada más levantarse, ya
pensaba que la vería. Pensaba en las inmensas ganas que tenía de poder pasar
otra tarde junto a ella. Sara no sabía que ponerse. Gabriel la despertó con un
típico “Buenos días,
mi pequeña”. Sara al recibir ese mensaje,
estaba contenta. Sería un simple mensaje, pero a Sara le encantaba ver que
Gabriel nada más levantarse pensaba en ella. –“Te quiero, no sé si lo sabes
aun.-Respondió Sara a Gabriel”.
-“Lo único que sé, es que yo te
quiero más, enana”.
-“¿Qué pasa, que todavía no te
has despertado, bobo?-Le dijo a Gabriel”.
-“Creo que no, porque lo que
estoy viviendo contigo es mejor que un sueño, tonta. Llevamos dos días, pero
para mí estos dos días han sido los más felices. Sara, no te quiero perder-Respondió
Gabriel con tono entristecido”.
-“No lo harás, ¿Vale feo? Dentro
de poco nos vemos.- Dijo Sara con una bonita sonrisa en la cara”.
-“Sí, mi niña. A las 17:00, en
tu portal ¿vale?”
Sara estaba preocupada. No había vuelto hablar con Gabriel.
Llegaron las 17:00 y Gabriel no aparecía. Sara estuvo esperándole. Pero nada,
Gabriel no llegaba. Justo cuando Sara se levantó para subir a su casa. Llego él.
-No te acostumbres a llegar
tarde, ¿eh bobo? -Dijo Sara nada más
verle. Gabriel en seguida la fue a dar
un abrazo asfixiante, como él dijo.
-No me voy a separar nunca de
ti, te lo prometo Sara. Sara se
empezó a preocupar. -¿Que
ha ocurrido? -Preguntó Sara preocupada.
-Mis padres se quieren
mudar-Dijo Gabriel.
-No quiero que te vayas, y menos
ahora, por favor-Respondió Sara a Gabriel a punto de llorar.
-Te he prometido que nunca me
voy a separar de ti Sara…
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario