martes, 10 de junio de 2014

ÚLTIMO CAPÍTULO 6: El diario de Sara (LARIS)

Capítulo 6:

Los finales felices existen.
-Espero que cumplas tu promesa, ¿eh?.
Ahora que Sara estaba con Gabriel, no quería perderle nunca. Él era el chico con el que quería compartir todo los momentos felices.
-No te voy a defraudar, ¿Vale, fea?
Gabriel cumpliría su promesa, por lo menos eso decía él. Ambos pensaban en que ahora que estaban juntos, no querían separarse el uno del otro.
-¿Soy fea?-Pregunto Sara.
-Pero ¿eres boba?-Nunca en mi vida he visto una chica tan guapa como tú. Tanto tu interior, como tu exterior, me encanta.
-¿Qué quieres, que me ponga roja?-Dijo Sara con voz vergonzosa.
-Ahora mismo lo único que quiero es un abrazo tuyo-Gabriel respondió a Sara con un gran suspiro.
-Ven aquí bobo.
No llevaban ni un mes. Pero la confianza y todo lo que se habían llegado a querer en el tiempo que llevaban, era inmenso. Estaban hechos el uno para el otro. Cuando se veían, se sonrojaban, se ponían nerviosos, y las ganas que tenían de abrazarse, eran impresionantes. Gabriel fue a que Sara le diese ese abrazo.
-Me encantan tus abrazos-dijo Gabriel a Sara.
-A mí me encantas tú- Respondió Sara a Gabriel.
-Que boba que eres, ¿eh? -Respondió   Gabriel intentando “enfadar” a Sara.
-Más bobo eres tú, bonito.- Respondió Sara enfadada.
-Me tengo que ir a casa. Y no me quiero ir mal a casa pensando que la chica que más quiero está enfadada conmigo- Dijo Gabriel a Sara.
-Como me voy a enfadar contigo, bobo. –Dijo Sara con una sonrisa picarona.
-Más te vale, que no quiero estar mal contigo.
-Ni yo contigo pedazo de bobo. Más te vale venirme a ver de nuevo dentro de poco. –Refunfuñó Sara
-En cuanto pueda te prometo, que de nuevo estoy contigo.
Gabriel se fue. Al llegar a casa vio que había varias cajas con: ropa, objetos, etc…
-¿Qué es todo esto?- Preguntó Gabriel a sus padres con voz de preocupado.
-Ya te lo hemos dicho Gabriel, nos mudamos, en dos días.- Respondieron algo malhumorados y estresados.
-No me voy a ir de aquí. Tengo lo más importante en este lugar. Le he prometido que nunca le voy a dejar, que siempre voy a estar junto a ella.
- Lo siento, hijo. Pero tu padre ha conseguido un nuevo trabajo. Estamos a dos horas de aquí. Te prometo que cuando quieras te traigo, ¿Vale?-Le contestó su madre emocionada. Ella sabía lo que era renunciar a un verdadero amor, y más aún, al primer amor.
-Vendré todos los días aquí. Se lo he prometido, no la voy a defraudar.-Respondió Gabriel  a su madre.
- A lo mejor todos los días no puedes venir- Dijo su madre a Gabriel.
- Si, todos los días voy a venir aquí. Como si tengo que venir andando todos los días, me da igual. No la quiero perder nunca. Es lo más grande que tengo y no voy a dejar que la distancia nos separe. La distancia sólo separa cuerpos no sentimientos-Contestó Gabriel a su madre emocionado-
-La quieres ¿verdad?, quiero decir… de verdad hijo. La quieres de verdad. -Preguntó su madre a Gabriel.
-¿Sólo quererla?- Respondió el.
Gabriel cogió el móvil y escribió un mensaje a Sara, su novia.
-“Hola enana. ¿Qué te parece si nos vamos lejos mañana y sin avisar a nadie? Mis padres se quieren ir de aquí en dos días y no soportaría perderte. Me quiero ir contigo, lejos de aquí. A cualquier lado, pero contigo. Somos pequeños para poder tener una vida sin ayuda de nuestros padres. Pero te tengo a ti, y eso es lo que me importa. Mañana a las 17:00 en tu portal ¿Vale boba?”.
-“¿Estás loco Gabriel? Pero acepto. Yo no soportaría perderte. Vámonos juntos, Pero no tenemos dinero ni nada…-Respondió Sara”.
-“Estoy loco, pero por ti. Mañana te paso a buscar. Me pondré a trabajar ¿Vale? Deja una nota a tus padres, yo se la dejaré a los míos. Llévate toda la ropa que puedas y que no se den cuenta.”
-Vale feo, mañana te espero aquí. Te quiero- Contestó Sara a Gabriel.
Gabriel comenzó a escribir la carta a sus padres.
“Papá, mamá. Sólo quería deciros que no me busquéis. Estaré bien junto a la niña que más quiero. Es una locura, pero vosotros también haríais esto por amor. De vez en cuando os escribiré una carta para contaros mí día a día. No me odiéis, por favor. Os quiero mucho.”
Gabriel tenía todo preparado. Cogió unos ahorros que tenía desde pequeño. Eso le valdría para unos meses.
Sara cogió un papel y empezó a escribir la carta de despedida dirigida a sus padres.
“No  olvidéis nunca que os quiero. Me voy con el chico al que amo. No me busquéis, porque cuando os deis cuenta ya estaré muy lejos. No  os quiero hacer daño. Pero le quiero a él y nunca me quiero separar de él. Os llamaré de vez en cuando para saber cómo estáis. Os lo prometo.”
Llegó el día. Era casi la hora para poder irse juntos. Gabriel salió de casa cuando sus padres no se dieron cuenta. Sara hizo lo mismo. Esta historia acaba aquí. Eran jóvenes, pero…de los errores se aprende, ¿no?
Todos hemos tenido una serie de problemas a lo largo de la vida, pero se intentan solucionar. No tenían estudios, pero intentarían buscarse la vida por si solos. Gabriel estuvo buscando trabajo, pero con su edad era muy difícil trabajar, casi imposible. Gabriel no se rendía, y no paraba de buscar para poder mantener la casa que tenían él y Sara, lejos del poblado.
Cada noche antes de acostarse tenían su pequeño momento en su lugar preferido de la casa. Una pequeña ventana situada al lado de la chimenea del salón. Y allí, juntos, en la oscuridad de la noche, sólo podían pensar en su familia y en qué pensarían de ellos.
Carla no volvió a saber nada de ellos, ni ellos de Carla. Cada uno hacia su vida.
Sus padres estaban preocupados, como cualquier padre o madre. Sara y Gabriel hablaron del tema y decidieron que aunque querían seguir viviendo juntos debían contarle a sus padres dónde estaban. Desde entonces todas las semanas, Sara y Gabriel hablaban con sus padres, y les contaban como iba todo. Los padres de ambos les pasaban dinero cada mes, para ir tirando poco a poco y hacer una vida nueva. Aunque fuese lejos de  ellos
Sara y Gabriel al cabo de los años, seguían juntos. Juntos y felices, era lo que importaba. Y no perdieron el contacto con ninguno de sus padres. 


“TODOS LOS FINALES NO SON FELICES, PERO ESTE SÍ

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