CAPÍTULO 2:
LA INVESTIGACIÓN
Transcurridos unos meses, los nuevos vecinos seguían investigando
el asesinato de aquel pobre hombre que fue asesinado en el salón de su casa. La
mujer viendo que la policía no actuaba, fue otra vez a la comisaría y le dijo
al mismo policía que se encontraba allí el día del crimen:
–Perdone usted llevo esperando tres meses a que averigüen, o por
lo menos investiguen el asesinato de mi marido, ¿qué sucede?
El policía miro fijamente a
la mujer y contestó: – ¿De qué me habla señora? Cuénteme su caso.
Angustiada pero educada, la mujer le dijo: – Hace tres meses
asesinaron a mi marido y no entiendo como algo así no tiene algún tipo de
trascendencia.
El policía comenzó a hacerle preguntas: - ¿dónde trascurrieron los
hechos? -sucedió en mi casa, por la noche cuando todos dormíamos. Nos dimos
cuenta al despertarnos la mañana siguiente. El policía se burló de la señora y
contestó: -Sí y el asesinado dormía más que ninguno, ¿no? La señora indignadísima
le dijo que no era algo con lo que debía bromear. Se trataba de la vida de su
marido ¡están locos!
Volviendo al caso, ¿usted quiere denunciar a alguien? Dijo él. -No
yo quiero que investiguen y consigan encontrar al asesino de mi marido, ¿es tan
difícil de entender? Dijo la mujer de forma sarcástica.
El policía tras hacerle una serie de
preguntas, le dijo a la mujer que podía desalojar la sala. Con lágrimas en los
ojos le dijo: -Me gustaría comentarle una última cosa señor; mis hijos me dijeron
que el asesino tenía un tatuaje en la mano. Aún me cuesta creer que ellos lo
viesen huir. A escasas horas de ir al colegio…
El policía agradecía que la señora hubiese contado un detalle como
ese. En este momento cualquier pista era bien recibida.
Al salir de comisaría vio
un hombre intentando robar un bolso a una anciana y al instante fue a ayudarla
pero llegó tarde. El ladrón se escapó pero la señora se fijo en una cosa;
llevaba la camisa de manga cortas y le vio un tatuaje en la mano entonces le
siguió.
El ladrón sin darse cuenta de que la señora le seguía, se quitó la
máscara de la cara. En ese momento ella aprovechó para hacerle una fotografía
con la cámara de su móvil. Sin querer el flash del móvil sorprendió al ladrón y
decidió ser más rápido y listo que la señora. El ladrón echó a correr y se
dirigió a la comisaría más cercana con la intención de poner una denuncia falsa
a la señora y así, salirse con la suya. Él
inventó que ella le había atracado.
En ese instante el policía se fijó por un segundo en el tatuaje de
su mano derecha. Quitó rápidamente la vista de su mano, y al subir la cabeza,
observó que en su camiseta había una mancha de sangre.
El policía le puso un chip y al ladrón con la intención de tenerle
vigilado, aunque a él le dijo que era
con la intención de guardarle las espaldas y que si volvía a aparecer, podrían
cogerla.
El supuesto asesino volvió al lugar donde la mujer le hizo la
fotografía con la intención de ver si seguía allí. Cuando la encontró hizo como
que se chocaba con ella y le metió una nota en su bolso.
Al llegar a casa los hijos todavía afectados por lo sucedido le
preguntaron a su madre: -¿mamá podemos ir a la biblioteca del desván?
La madre estaba encantada de que fuesen así que les dijo que
cogiesen las llaves de su bolso. Los niños obedecieron y al abrir el bolso
vieron esa nota extraña con manchas de sangre. Fueron corriendo a decírselo a su madre. Ella empezó a leerla sorprendida.
Aquella carta decía:
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“Sé dónde vives y como digas algo a la policía te mataremos a ti o
a uno de tus hijos”
|
Al leer la nota, la madre se acercó a comisaría para que les
ofrecieran protección. La policía les mandó a una casa de esa misma ciudad sin
que el asesino lo supiera. Además le contó que el supuesto asesino había ido a
la comisaría y había decidido engañarle poniéndole un chip para rastrearle y
así saber en todo momento hacía donde se dirigía.
La señora se alegró muchísimo por la noticia, por fin le hacían caso
y tanto es así que se puso a llorar.
El policía le hizo una serie de preguntas a la señora sobre el
ladrón y el asesino para ver la similitud entre ambos. Únicamente sabía que tenía
un tatuaje en la mano derecha. Llevaba dibujado un ojo y le faltaban todos los
dedos.
En principio ambos coincidían con los detalles dados por la mujer,
pero aún había mucho camino por recorrer.
CONTINUARÁ...
este libro tiene buena pinta cuantos capitulos tendra
ResponderEliminardiez o once capitulos
EliminarMe gusta mucho la historia. Esperando el Capítulo 3.
ResponderEliminarel capitulo tres ya esta acabado se subirá esta tarde
EliminarAsí me gusta informando a nuestros lectores de las novedades! jaja ;) Eso si ahora le toca trabajar a la profe!! ^^
Eliminarel capitulo mola por que las fotos son chulas por que lo de los dedos pero espero que siga los capítolos
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